martes, 24 de abril de 2012

MURCIA, I



Tras la victoria cristiana en Las Navas de Tolosa,
Castilla se expandió hacia el sur,
dirigiéndose hacia la taifa de Murcia.


En 1243, en el Tratado de Alcaraz,
el infante Alfonso pactó con el emir
el vasallaje de la ciudad.


En 1264 los musulmanes se sublevaron.
Alfonso X, ocupado en el asedio de Niebla,
pidió ayuda a su suegro Jaime I de Aragón.
Tropas de la Corona Aragonesa
sofocaron la rebelión en 1266.


Finalizado así el pacto de vasallaje,
Alfonso el Sabio concedió al municipio el Fuero de Sevilla
y lo convirtió en sede del Adelantado Mayor.


Murcia fue durante el reinado de Alfonso
una de las tres capitales de la corte itinerante,
junto a Toledo y Sevilla.


En 1291 Murcia se convirtió oficialmente
en la sede de la diócesis de Cartagena.


En el presbiterio de la catedral de Murcia,
procedentes de la capilla del Alcázar de la ciudad,
hay una urna con el corazón y las entrañas
del rey Alfonso X el Sabio.


El propósito del monarca era
que su corazón fuese llevado a Tierra Santa
y sus entrañas al monasterio murciano
de Santa María la Real del Alcázar.


Pero su voluntad no se cumplió
y corazón y entrañas terminaron juntos.


En 1394 se puso la primera piedra
para la construcción de la catedral murciana.


En 1525, a petición del concejo de Murcia,
y por orden del emperador Carlos I,
fueron trasladadas las entrañas de Alfonso X
a la capilla mayor de la catedral de Murcia.


La urna que las contiene está colocada en una hornacina,
en el lado del evangelio del altar.
La urna es de piedra pintada en blanco y oro,
y a sus lados hay dos heraldos,
pintados en rojo y oro,
con mazas doradas apoyadas en los hombros,
y en cuyas dalmáticas figuran
los escudos del Reino de Castilla y León.


En una cartela colocada en la parte inferior de la urna,
se lee la siguiente inscripción:


"AQUI ESTAN LAS ENTRAÑAS
DEL SEÑOR REY DON ALONSO X,
EL QUAL MURIENDO EN SEVILLA
POR LA GRAN LEALTAD CON QUE ESTA CIBDAT DE MURCIA
LE SIRVIO EN SUS ADVERSIDADES
LAS MANDO SEPULTAR EN ELLA".


El resto del cuerpo se encuentra en la catedral de Sevilla.


También en la capilla mayor se conservan,
en una urna de plata,
los restos de los cuatro santos de Cartagena:
Santa Florentina, San Fulgencio, San Leandro y San Isidoro.
Esta urna se encuentra en el lado de la epístola
frente a la de Alfonso X.


El emperador Carlos prohibió que nadie más
fuera sepultado en esa capilla.

 

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