viernes, 7 de noviembre de 2014

PEÑAFIEL. Castillo




En 1013 reconquistó la villa de Peñafiel el conde Sancho García.
Fue éste quien le dio tal nombre,
en sustitución del de Peña-Falcón que tenía
(«desde hoy en adelante ésta será la peña más fiel de Castilla»).


Y fue también el conde quien erigió el actual castillo
para proteger la frontera,
en una colina sobre el valle de los ríos Duero y Duratón.


«Su planta semeja á gigantesca nave encallada en la montaña».


Allí se reunieron Fernando I y el Cid
para iniciar su expedición a Portugal.


En 1112, doña Urraca, esposa del rey aragonés Alfonso el Batallador,
tuvo a éste cercado en el castillo
hasta que, por mediación de un legado del Papa,
se hizo la paz entre ellos.


La villa dejó de pertenecer a la corona en 1282,
cuando Sancho IV la donó a su tío, hermano de su padre Alfonso X,
el Infante don Manuel, para su hijo recién nacido Juan Manuel.


Éste, cuando heredó los estados paternos,
escogió Peñafiel como cabeza de ellos y como residencia.


En 1294 don Juan Manuel hospedó en el castillo
a su primo el rey don Sancho.


El mismo aristócrata, en uno de sus escritos
(Tractato que fizo D. Juan Manuel sobre las armas
que fueron dadas al infante D. Manuel, su padre),
refiriéndose a esta visita, dice:
«Et desque legó aquí fízele cuanto servicio et cuantos placeres puede;
en guisa que fué él ende muy pagado;
et estando aquí un día díjome quel' pesaba mucho
porque yo era tan mal labrador,
et porque dejaba aquella muella de aquel castiello estar así yerma.
Et mandó á Pedro Sánchez, su camarero,
que me diese dineros con quel' labrase,
et con aquellos dineros labré yo este castillo mayor de Peñafiel... »


En la fábrica del castillo hay dos partes diferenciadas:


El primer recinto, más rudo, puede ser el del siglo XI,
mandado hacer por Sancho García.


El segundo recinto, con la Torre del Homenaje,
debe ser obra de don Juan Manuel
(con reconstrucciones de tiempos posteriores).


Durante la minoría de edad de Fernando IV, hijo de Sancho IV,
don Juan Manuel disputó a doña María de Molina
la tutela del niño y la gobernación del reino.

Don Juan Manuel fue Mayordomo Mayor de Fernando IV
y protagonizó muchas de las turbulencias de este reinado.


Durante parte de la minoría de edad de Alfonso XI,
don Juan Manuel de nuevo ostentó la regencia de Castilla.


Alfonso XI, para aplacar la constante inquietud de su tío,
pidió por esposa a la hija de éste, doña Constanza,
celebrándose los desposorios en Valladolid.
Pero posteriormente el rey mandó encerrar a Constanza
en el castillo de Toro
y contrajo esponsales con doña María de Portugal.
Don Juan Manuel, ante tal ofensa, se declaró en abierta rebeldía
y se produjeron duros enfrentamientos.
En 1334 don Alfonso despojó a don Juan Manuel de Peñafiel.


Reconciliados tío y sobrino, don Juan Manuel recuperó la plaza
y se firmó un tratado de paz por virtud del cual
doña Constanza había de casar con don Pedro, heredero de Portugal,
y don Juan Manuel había de mandar
que «derribasen el uno de los castillos de Peñafiel»,
desde donde «frente á frente de la regia capital...
desafió constantemente la bravura del monarca
y le hostigó sin tregua casi hasta 1340».


Si el noble cumplió esta segunda parte del acuerdo,
quizás lo que destruyó fue parte de la fortificación de la villa
y no el castillo propiamente dicho.


Algún tiempo después don Juan Manuel se retiró a Peñafiel,
abandonó la lucha armada y la contienda política
e, instalado en su alcázar, se dedicó por entero a las letras.


Otra de sus hijas, Juana Manuel, casó con Enrique de Trastámara
y éste utilizó Peñafiel en su guerra contra el rey don Pedro.
Cuando Enrique subió al trono, Peñafiel volvió a la corona.


Juan I cedió la villa a su hijo segundo Fernando de Antequera,
y luego la plaza pasó al hijo de éste, Juan II de Aragón.


Siendo Juan todavía infante, residió en el castillo algún tiempo,
y en él su esposa, doña Blanca, primogénita de Navarra,
dio a luz en 1421 a su primer hijo, Carlos, príncipe de Viana.
En él también organizó una revuelta contra Juan II de Castilla.


En 1431 el rey castellano tomó la fortaleza y ordenó su demolición,
y, según la crónica que lo consigna,
«la execución no tardó mucho,
porque la encomendó á los vezinos de la villa y su tierra,
á los cuales plugo mucho dello,
porque avían recibido grandes daños á causa de aquella fortaleza».


En 1446 Juan II dio la villa a su hijo don Enrique,
con la condición de «que non se faga la fortaleza,
é que la piedra se dé á los vecinos
que el Rey tiene fecha gracia y merced».


Pero, una vez más, la fortaleza en cuestión no debió ser el alcázar,
necesario como morada de los señores de la villa,
sino las murallas.


En 1456 Enrique IV cedió el castillo
a don Pedro Téllez Girón, Maestre de la Orden de Calatrava.


La última vez que el castillo fue utilizado
como centro donde fomentar una rebeldía,
fue cuando su nuevo poseedor, don Alfonso Téllez Girón,
defendió la causa de la Beltraneja contra los Reyes Católicos.


Después el castillo de Peñafiel se convirtió en morada señorial
y siguió perteneciendo durante mucho tiempo a los Girón,
cuyo escudo figura en la torre.

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