lunes, 4 de mayo de 2015

BURGOS. Museo. Espada de El Cid





“Genealogía de la Tizona”
José Antonio de Mesa Alcalde
Trastámara, nº 1, enero-junio 2008

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En el libro titulado Ensayo histórico-etimológico-filológico sobre los apellidos castellanos, de José Godoy Alcántara, dice: «Tizón: ardiente espada, en la lengua caballeresca, en cuyo concepto hubo de aplicarse á la espada del Cid, llamada Tizona».

LA TIZONA ANTES DEL CID

La Tizona fue arrebata por el Cid al Moro Malik Bucar, según nos cuenta el Cantar de Mío Cid:
Fata la Qintura / la espada llegado ha.
Mató a Búcar, / al rey de allén mar,
e ganó a Tizón / que mil marcos d’oro val.

Se ha podido confirmar la contemporaneidad de la Tizona y el Cid Campeador.
La Tizona es del siglo XI y fue forjada en Andalucía. Las tierras andalusíes en el siglo XI incluían por el norte la ciudad de Toledo, lugar probable de su forja.
El trabajo de forja de la espada es de altísima calidad y no se llevaría a cabo para una espada cualquiera. Es decir, se trata de un trabajo para alguien de alta categoría; Príncipe, Emir o Rey (Malik se traduce como rey en árabe). Su estudio detalla el complicado proceso de calentamiento y enfriamiento repetidos (doble temple), así como las distintas aleaciones de metales utilizados, para dar finalmente al metal una resistencia y elasticidad únicas para aquel tiempo.
Aun siendo el filo del siglo XI, la empuñadura es de la época de los Reyes Católicos. La hoja mide 0,785 m. de largo por 0,045 m. de ancho. Lleva dos leyendas (también del siglo XV) que dicen:

“IO SOI TISONA FUE HECHA EN LA ERA DE MILE QUARENTA”

Y por la otra cara:

“AVE MARIA GRATYIA PLENA DOMINUS TECUM”.

Volviendo al Moro Bufar (ó Bucar, a quien el Cid arrebató la espada, según el Cantar), un historiador árabe de la época, llamado Al-Hulal al-ma-divya, nos habla de un tal Abu Eakr, que gobernó Andalucía y que murió sin hijos en vida de su padre, y le llamaban “Bakiir”, “el precoz”, pues nació cuando “MI, su padre, tenía 16 años; era violento e impetuoso; su padre lo encarceló y lo tuvo cargado de cadenas en Algeciras hasta que le sobrevino la muerte”. Sin embargo, sitúa su gobierno entre 1126 y 1138, es decir, más de 20 años tras la muerte del Cid. Un poco tarde quizá para hacerlo contemporáneo del Cid, aunque no imposible.
El mismo Al-Hulal al-ma-divya, nos cuenta también que, a mediados del siglo XI, el emir almorávide Tusuf, el caudillo que pretende invadir Europa a través de España, envió a su pariente, el también emir Abubeker, un suntuoso regalo de “espadas únicas”. De aquí surge una doble hipótesis, al no especificar el año de la entrega de las espadas. Sabemos que el Cid luchó tanto en el bando cristiano como en el árabe. Es decir, que el Cid podría haber arrebatado al emir Abubeker la famosa Tizona, o bien podía haber sido él mismo objeto de este regalo, cuando formaba parte del bando árabe, y luego los juglares habrían buscado una forma más literaria de adquisición de la Tizona por el Cid.
Por otro lado en el documento templario “Liber Feudorum”, fechado en la época del Cid, se cita la Tizona y se menciona cómo, por un tratado, Ramón Berenguer I, Conde de Barcelona, entrega a Armengol I, Conde de Urgel, una espada llamada Tizona entre los años 1018 y 1026: “Ipsam espadam cognominatan Tizonem”. El Cid guerreó con ambos Condes y la Tizona podría haber sido botín de guerra.

LA TIZONA EN LA ÉPOCA DEL CID

El Cid Campeador es, sin duda, quien da fama a la espada.
(La otra espada del Cid, aunque no tan famosa, se llamaba “Colada” y es también nombrada en el Cantar de Mío Cid).

Según el Cantar, cuando sus hijas se casaron, el Cid Campeador regaló a sus yernos dos espadas como símbolo de aceptación en la familia, la espada Tizona y la espada Colada. Posteriormente sus hijas fueron maltratadas por sus esposos, con lo que el Cid Campeador los echó de la familia e hizo que le devolvieran las espadas Tizona y Colada, que les había regalado en sus bodas.
Los yernos del Cid en el Cantar son los Infantes de Carrión, personajes no suficientemente identificados en la historia.
Se supone que estos Infantes de Carrión pudieron haber sido los prometidos de las hijas del Cid, pero no llegaron a casarse.
Lo que sí parece más que probable es que el Cid repartiera sus espadas entre sus yernos, ya los Infantes de Carrión, ya sus verdaderos yernos. En cualquier caso éstas fueron recuperadas posteriormente.
En 1097 muere en la batalla de Consuegra su único hijo varón, Diego. El domingo 10 de julio de 1099, muere el Cid Campeador.

PEDRO BERMÚDEZ Y EL CID

Tras la entrega de la Tizona a alguno de sus yernos y su posterior devolución, lo que sí parece cierto es que El Cid se la entregara, también temporalmente, a su pariente Pedro Bermúdez. Esta entrega la suponemos entre 1097, muerte de su único hijo varón Diego y a quien muy probablemente deseaba entregar en herencia la Tizona, y 1099, fecha de su propia muerte.
Conocemos a Pedro Bermúdez, sobrino del Cid, también por el Cantar de Mío Cid. Sabemos que era sobrino y alguien muy querido y apreciado por el Cid. Así en el versículo 2351 dice “¡Ala Per Vermudoz, el mio sobrino caro!” y en el 3188 “A so sobrino don Pedro por nombe llamó”.
Asímismo Bermúdez era un soldado valeroso, como atestigua el versículo 611 “Per Vermudoz, que la seña tiene en mano”.
Estos detalles nos dicen en definitiva que Pedro Bermúdez era de gran confianza para el Cid, y uno de los pocos a los que podría confiar la Tizona. En los versículos 3188-3190 se relata la entrega de la Tizona a Bermúdez por parte del Cid.

Se desconoce con exactitud el parentesco real del Cid con Pedro Bermúdez, existiendo diferentes teorías.

Existe un Bermudo Laynez, contemporáneo del Cid y posible pariente, que nació hacia el año 936. No se tiene seguridad sobre la existencia y parentesco de este personaje con el Cid. Aparece mencionado como confirmante en algún documento, pero eso solamente demuestra que, en esa época, había vivo y adulto un personaje con ese nombre, pero no sirve para establecer ningún parentesco. Bermudo Láinez sería hijo o descendiente de algún Laín igual que el Cid y Pedro Bermúdez podría ser por tanto hijo de Bermudo Láinez y tendríamos aquí, de ser cierta esta teoría, al sobrino del Cid.
Sin embargo, no hay ninguna noticia de hermanos del Cid, pero no quiere esto decir que no los tuviera. En la carta de arras de Rodrigo y Jimena aparecen tres testigos de apellido Rodríguez que tal vez fueran hermanos de su madre, porque llevaban como ella el patronímico Rodríguez, como hijos de Rodrigo Álvarez. Se llamaban Bermudo, Álvaro y Gutierr, y dos mujeres, también llamadas Rodriz o Rodríguez: Sancha y Teresa. Así que es posible que ese Pedro Bermúdez fuese hijo de Bermudo Rodríguez, y por lo tanto, fuese primo carnal del Cid. Puede ser también que Pedro fuese nieto de este Bermudo y por tanto el sobrino mencionado del Cid.
El uso de la palabra sobrino, “suprino”, es muy antiguo, y casi siempre se refería al mismo parentesco para el que la usamos hoy. En algunos casos ha podido usarse el parentesco sobrino para primos, sobre todo cuando había una diferencia grande de edad entre esos primos.

Otra teoría mantiene que Pedro Bermúdez es uno de los progenitores del ilustre linaje de los Bermúdez, pues algunos historiadores señalan el origen del linaje en el Conde don Suero Bermúdez de Montaos.
Según esta teoría, Don Suero descendía de Bermudo Laynez (hijo del Conde don Álvaro Fernández de Minaya, primo del Cid). De esta teoría podemos aprovechar al menos la existencia nuevamente de este Bermudo como contemporáneo del Cid, pero nunca que de éste se iniciara el linaje de los Bermúdez, ya que un hijo de Pedro Láinez se llamaría Pérez, pues las sucesiones patronímicas, tal como las conocemos ahora, empezarían mucho más tarde. De esta teoría podemos aprovechar también que Álvar Fáñez de Minaya, también nombrado múltiples veces en el cantar de Mío Cid como primo, estaría emparentado con este Álvaro Fernández de Minaya, incluso podría ser la misma persona.
Con respecto a Álvaro Fernández de Minaya nos hablan los expertos de un fallo histórico. Normalmente lo podemos encontrar como Álvar Fáñez de Minaya o como Alvarfáñez de Minaya. Para empezar, el nombre del pariente del Cid es Álvar y su apellido Fáñez (hijo de Faño). Minaya es un apodo. Viene de la composición de Mi y Anaya. Anaya es una palabra vascuence que significa hermano, por lo que su apodo significaría “Mi hermano”. Esto queda más claro sabiendo que Álvar Fáñez no nació en la localidad de Minaya (hoy, provincia de Albacete) puesto que por aquel entonces aquellas tierras eran feudo moro. También queda claro sabiendo que en el Cantar de Mío Cid jamás se nombra “Álvar Fáñez de Minaya”, sino “Minaya Álvar Fáñez” o “Minaya” a secas.
Álvaro Fernández de Minaya sería a su vez progenitor de doña Inés Bermúdez, que casó con Fernando de Castro, hijo de Alonso de Castro Osorio y nieto de Pedro Álvarez Osorio, Conde de Lemos. Este Fernando de Castro dejó su nombre, cambiándolo por el de Pedro Bermúdez de Castro. Versión de la que difiere la Crónica del Rey don Alonso, que afirma que el solar de los Bermúdez estaba cerca de La Coruña.
El abuelo materno del Cid era Rodrigo Álvarez de Amaya, también conocido como Rodrigo Álvarez de Asturias, añadiendo así algo de peso a la relación entre Álvaro Fernández de Minaya y el Cid.

DESDE PEDRO BERMÚDEZ HASTA PEDRO IV “EL CEREMONIOSO”

Partimos de la hipótesis de que la Tizona volvió a alguna de sus hijas y por tanto a las dinastías reales, tras su paso por Pedro Bermúdez. Fundamentamos esta idea en los futuros poseedores de la Tizona, que son descendientes de las hijas del Cid.
La primera vez que se documenta la Tizona tras la época del Cid es con Jaime I el Conquistador.

Existen dos hipótesis. La primera, que la Tizona regresara a la hija mayor del Cid, Cristina, casada con Ramiro Sánchez de Navarra, señor de Monzón. La segunda hipótesis consiste en el regreso de la Tizona a María, casada con Ramón Berenguer III.

Hipótesis 1: Línea de Ramiro Sánchez de Navarra, señor de Monzón.

Ramiro Sánchez de Navarra y su mujer Cristina Rodríguez procrearon al famosos rey García IV Ramírez, rey de Navarra, “El Restaurador”, sin embargo, algunas versiones hacen referencia a un hermano mayor de este rey que sería un hombre apodado “Tizón”, nacido entre 1125 y 1127. Este “Tizón” heredaría la espada de su madre Cristina.
Tizón fallecería en la batalla de Fraga en 1134 y su hijo, que se hizo templario, se llevaría la espada a la sede de los templarios en Monzón, lo cual queda referenciado en un documento del templo nombrándola como “petri ticionis”. Se dice que la espada estuvo colgada sobre la tumba de un templario en dicho templo.

Sin embargo, en la documentación de Aragón aparece un personaje llamado o apodado “Tizón”. Era tenente de algunas tierras, entre ellas Pomar de Cinca, y a su muerte, el rey (¿el nuevo rey Ramiro II?, porque el otro quedó herido después de la batalla y murió dos meses después) entregó a la viuda de Tizón, llamada Toda, las “tenencias” que había tenido en vida su marido. Pero no se menciona el nombre verdadero de este señor, lo que permitiría saber, por el patronímico, el nombre de su padre. Así que, por lo menos de este escrito, no se saca ninguna idea de su filiación.

Cristina Rodríguez, la hija del Cid, y su marido Ramiro de Monzón, tuvieron dos hijos seguros: el rey García el Restaurador, y la condesa Elvira Ramírez, esposa de Rodrigo Gómez (de Manzanedo). Hay además tradición sobre otros dos hijos, sin que pueda asegurarse con seguridad su filiación: Ramiro y Sancho, de los que se supone descienden los Ramírez de Haro y Sánchez de Haro. Ramiro sería el continuador del Solar de la Piscina, por un viaje de su padre a Jerusalén y relación con la Piscina Probática.
Según otros, solo hubo un hijo más: Sancho, al que su padre habría dejado en herencia tierras en la Sonsierra navarra, y el encargo de seguir con el solar de la Piscina. El único apoyo documental con el que se cuenta para este Sancho es un “Sancho” que aparece gobernando en Monzón en 1117 y un “Sancho Ramírez” gobernando en Funes en 1143.

Una documentación proveniente del Archivo histórico Nacional dice:
“Don Ramirez Sanchez XVI Rey de Navarra desde Don Garcia Jimenez el 1º electo por los Navarros el mismo año que elixieron a Don Pelayo Rey de Obiedo y Asturias caso con Doña Elvira o Christina hija del Zid Rui Diaz de Vivar tubo por hijos Don Garcia Ramirez segundo rey de Navarra su hijo mayor nuevamente electo por los Navarros haviendo havido entre su Padre y el tres reyes de Aragon que reynaron en Navarra y Aragon y se volvieron ades unir estas dos coronas. Don Sanchez Ramirez Infante de Navarra hixo 2º lexitimo de el Rey Don Ramiro Sanchez y hermano de el Rey Don Garcia como esta dicho es el origen de la casa de los Ramirez de Arellano”.

Consideramos esta hipótesis la menos probable, primero porque la descendencia García IV “El Restaurador” hasta el siguiente personaje donde se constata la posesión de la Tizona sin duda alguna, “El Ceremonioso”, no va por vía de varón y además si siguiera esta línea la espada viajaría del reino de Navarra al de Aragón y luego al de Castilla. Pero la razón principal por la que considero poco probable esta línea es el personaje apodado “Tizón”: aunque parece demostrado que existió, su relación con la hija del Cid es muy improbable.
A pesar de todo no quiero dejar de mencionar algunos datos más que apoyan esta tesis al relacionar la Tizona con este Monasterio de Monzón. Cuando Jaime II Rey de Aragón desterró a los templarios de su territorio y al caer el Temple de Monzón, entre los objetos salidos del Castillo y entregados a Jaime II por Nicolau de Sant Climent, aparece una espada: “item quandam ensem cum vagina de canuto munita de argento et cum argenti, in quo pomo sunt duo smalts de signis fratris”.
A pesar de estos documentos, y a pesar de que podríamos encontrar relación de parentesco entre este Ramiro de Monzón y Pedro IV “El Ceremonioso”, debido a la conocida tendencia a la consanguinidad de las dinastías reales, esta relación parental nunca sería tan directa como la de su concuñado Ramón Berenguer III.

Hipótesis 2: Línea de Ramón Berenguer III, Conde de Barcelona.

La descendencia de Ramón Berenguer III nos lleva directamente a Pedro IV “El Ceremonioso” por vía de varón, lo cual haría posible, incluso probable, la herencia sucesiva de la Tizona. Para añadir más peso a esta hipótesis podemos señalar que por esta línea la Tizona no dejaría el reino de Aragón en ningún momento.

Ramón Berenguer III casó en primeras nupcias con la hija del Cid, María, y en segundas nupcias con Dulce de Provenza, con quien procreó a su hijo y heredero Ramón Berenguer IV. Ésta sería por tanto, la de Berenguer, la línea por la que apostamos seguiría la Tizona.
Para dar fuerza a esta hipótesis existe una mención a la Tizona por parte del Cronista de Armas Próspero de Bofarull en la “Colección de documentos inéditos del Reino de Aragón”, en la que asegura que el Rey Jaime I el Conquistador llevó la Tizona el día de la Conquista de Valencia. En 1234, se confirma que en el asedio de Burriana había “aduyta una espasa de Monçó que hauría nom Tisó que era molto bona e aventurosa a quels qui la portaven” (Crónica, 79).
Tanto Jaime I como Jaime II son descendientes por vía de varón de Ramón Berenguer III, y ascendientes por la misma vía de Pedro IV “El Ceremonioso”.

DESDE PEDRO IV HASTA LOS REYES CATÓLICOS

Otro dato contrastado sobre la localización de la Tizona la ubica en la armería de Pedro IV “El Ceremonioso”, que la citaba en el testamento que hizo en 1370. La Tizona fue también inventariada en 1410 como arma de la Cámara del rey don Martín I, donde se la llamó Tizona por primera vez (en el Cantar de Mío Cid, se le menciona, en masculino, como “Tizón”). Martín I el Humano era hijo de Pedro IV y de Leonor de Sicilia. Martín I heredó por tanto de su padre la Corona de Aragón y la Tizona.
Pedro IV “El Ceremonioso” deja en primer lugar en herencia la espada a su hijo mayor Juan I el Cazador, rey de Aragón. Juan I usó la espada en 1370. Al no tener descendencia masculina, fue sucedido por su hermano Martín.

Martín I el Humano poseyó la espada hasta su muerte, según aparece en un inventario, en la partida señalada con el número 1230 y que dice: “Item una spasa ab son pom de jaspi apellidada «Tisona» sens fouro bo”. Al morir Martín I el Humano sin descendencia, la Tizona pasaría a manos de su hermana, Eleonor de Aragón, casada con Juan I, rey de Castilla.
La siguiente vez que es nombrada es en 1453, en el recuento que se hace del Tesoro de Castilla, un año antes de la muerte de Juan II de Castilla (padre de Isabel la Católica) y probablemente como preparativos de su testamento. Surge ahora la duda de cómo pasa del reino de Aragón al reino de Castilla:
Tras la muerte de Martín I el Humano, el trono de Aragón fue disputado entre varios aspirantes. Su sucesor fue finalmente Fernando I “el de Antequera”, Fernando I, hijo de Eleonor de Aragón, hermana de Martín I el Humano y casado con Leonor Urraca de Castilla, Condesa de Alburquerque, cuando en 1414, llegó al reino de Aragón.
Juan I de Castilla se encuentra ahora en un dilema, no quiere negar a su hijo Fernando I “el de Antequera” la Tizona, pero desea que se quede en el reino de Castilla. Resuelve esto dándole la Tizona en herencia a su nieta María de Aragón, hija de Fernando I, que casó con Juan II de Castilla, padres de Isabel de Castilla, la futura Isabel la Católica.
El Inventario de la Cámara Real va encabezado por la espada Tizona.
La Cuarta Crónica General la cita junto con la Colada, entre los tesoros que escondió Álvaro de Luna en el Alcázar de Madrid, y que fueron hallados después de su muerte por Juan II de Castilla en 1454.
El que la Tizona permaneciera en el reino de Castilla sería más importante que la herencia que le correspondía a un hijo que estaba destinado a reinar en otros territorios.
Lo entenderemos mejor cuando veamos el papel de la Tizona como parte del ceremonial de entronización en los Reyes de Castilla.

LOS REYES CATÓLICOS Y MOSÉN PIERRES DE PERALTA “EL JOVEN”

Mosén Pierres de Peralta “el Joven” nació en 1420, hijo de Mosén Pierres de Peralta y Ruiz de Azagra “el Viejo” y de Juana de Ezpeleta. Pierres “el Viejo” fue Mayordomo y fiel servidor de Juan II de Aragón, hasta su muerte en 1442. En esta fecha, su hijo, Pierres “el Joven” hereda todos sus bienes así como el Mayorazgo de Marcilla, creado por su padre para aglutinar todas sus pertenencias.
En 1457, el rey de Aragón Juan II (y rey de Navarra por ser esposo de la reina doña Blanca) concede mediante venta a Mosén Pierres de Peralta “el Joven” las villas de Falces y Azagra. Asimismo le fue concedido el título de Conde de Santisteban de Lerín, en Navarra, por Don Carlos, Príncipe de Viana, el 9 de febrero del año 1465. Pero aún está por llegar el encargo más delicado y personal del rey Juan II de Aragón a Pierres “el Joven”. Se trata de la organización del enlace real de su hijo Fernando de Aragón con Isabel de Castilla (hija de Juan II de Castilla).
Por parte de Isabel, actuaba como intermediario el Arzobispo de Toledo, D. Alonso Carrillo. El hijo de Alonso Carrillo de Acuña, Troylos (Zoilo) Carrillo, también Arzobispo de Toledo y Conde de Agosta, casó en 1467 con una hija de Mosén Pierres de Peralta “el Joven” llamada Juana de Peralta y Brabante, II Condesa de Santiesteban de Lerín. Uniéndose así dos de las familias más influyentes en Castilla y Aragón (y Navarra). Importante era este Troylos, pues el mismo emperador Carlos V le escribió a Marcilla, el 5 de marzo de 1520, desde Valladolid, dándole cuenta de que iba a ser coronado en Aquisgrán como Emperador.

Y por fin a donde queríamos llegar: el rey Fernando de Aragón, como premio a sus excepcionales servicios y en agradecimiento por la ayuda prestada en el casamiento con Isabel, le dejó escoger a Mosén Pierres una pieza de su armería. Éste eligió para sí la espada Tizona del Cid. Pierres obtuvo la Tizona bajo la condición de llevarla a Palacio con determinado ceremonial cada vez que sobre ella hubiesen de jurar los reyes de España. Se la llevó al Castillo de Marcilla, su residencia.
Aunque la historia otorgue a Fernando la generosidad del ofrecimiento y entrega del arma, era Isabel su legítima propietaria, como heredera de su padre el rey Juan II de Castilla.

Veamos ahora en qué momento pudo entregarle la Tizona el rey Fernando a Pierres de Peralta. Hay varios momentos probables, todos ellos comprendidos entre la fecha de su boda con Isabel, 1469, y la muerte de Pierres en 1492. Por qué no pensar en el año 1469. En este año se produjo el matrimonio de los Reyes Católicos y al fin y al cabo éste era el premio por tal unión. Además en este año se produjo el nacimiento de Alonso Carrillo de Peralta y Acuña (futuro I marqués de Falces), primer nieto de Pierres de Peralta y de Alonso Carrillo de Acuña y personaje que une las sangres de las dos dinastías responsables del enlace de los reyes Católicos.

No quiero pasar por alto la relación de parentesco sanguíneo entre la descendencia del Cid y la propia esposa de Pierres de Peralta “el Joven”, Ana de Brabante, como descendiente de los Duques de Brabante.
Ello demuestra que los poseedores de la Tizona, en este caso el I Marqués de Falces, llevan también sangre del Cid.

LA TIZONA LIGADA AL MARQUESADO DE FALCES

En el año 1503, Gonzalo de Bricio, por mandato de la reina Isabel la Católica, y un año antes de su muerte, elabora un inventario de todas las armas que se hallaban en el Alcázar de Segovia. Entre dichas armas se describe “la Tizona”.
Hemos supuesto que la entrega de la Tizona a la familia Peralta fue muy probablemente en 1469, y descartamos que la Tizona estuviera en la Corte en 1503 por una nueva entronización, pues aunque la reina Isabel ya se encontraba débil ese año, tras ella gobernaría, y así estaba previsto, el rey Fernando.
La reina Isabel encargó en el año 1503 un testamento descriptivo de todos sus bienes, con la intención de pagar deudas y cargos que hubiese contraído, a la vez que encomendaba sus joyas y objetos de valor a su esposo Fernando.
Deducimos, por tanto, que la espada podía estar en posesión de la familia Peralta, pero en estado de usufructo hasta entonces, y por eso bien fue llevada a Palacio al hacer la reina Isabel un recuento de sus bienes o bien la contabilizaba como suya, aun estando físicamente en Casa de los Falces, el Castillo de Marcilla.
La amistad y relación del rey Fernando con la familia Peralta sigue tras la muerte de la reina Isabel y es en 1513 cuando el rey concede el título de Marqués de Falces a Alonso Carrillo de Peralta y Acuña y, esta vez sí entrega y liga al marquesado la Tizona para siempre.

Gastón de Peralta (1510-1587), III Marqués de Falces, fue a Méjico como Virrey de la Nueva España durante los años 1566 a 1568. Su línea queda, tras algunas generaciones, sin sucesión, y el marquesado de Falces y su mayorazgo pasan a un hijo de Luis de Peralta y Velasco, hijo del I marqués. Esta rama queda igualmente sin sucesión masculina, y el marquesado pasa a otra hija de Luis, y de ella a Manuela Rodríguez de Eván y Villalobos, X Marquesa de Falces.
Fray Prudencio de Sandoval (1560-1621), quien tuvo en sus manos la famosa espada, nombra en su Crónica de los Reyes de Castilla y León a “La Tizona”. Fray Prudencio confirma en su obra que “el marquesado de Falces tiene en su mayorazgo La Tizona”, y aprovecha la mención para concretar la condición de que ésta fuera llevada a Palacio con motivo de cada entronización.

Con el matrimonio formado por Teresa Velluti y Tavira (hermana mayor del XII Marqués de Falces) e Ignacio Muñoz de Baena y Goyeneche, VI Marqués de Prado Alegre, casados en Madrid en 1854, queda dividido por primera vez el mayorazgo de Falces, ya que el Castillo de Marcilla y las tierras navarras van a parar a Teresa y el título, la Tizona y otros bienes a José Carlos Velluti y Tavira, su hermano.


LA TIZONA EN EL SIGLO XX

En el marquesado de Falces permanece la Tizona hasta 1936.

Durante la Guerra Civil la Tizona se sustrajo de la casa de esta familia. El periódico “El Liberal” daba cuenta en septiembre de 1936 del hallazgo de la Tizona cuando entraron en la casa de los Falces en Madrid. Entre los objetos señalaban “una espada con documento acreditativo de haber pertenecido al Cid Campeador”.
El ejército rojo la llevó a Barcelona con destino final a Rusia; sin embargo, cuando finalizó la guerra, apareció de nuevo en el Castillo de Figueras. Se encontró un envase sobre cuya tapa había un letrero que decía a los milicianos: “ésta es la espada del Cid, respetadla”.

Fue trasladada al Museo del Ejército por Luis Peral, coronel ayudante de Franco. Ya en 1944, José María Velluti Zbikowsky, Marqués de Falces, formalizó su depósito en el museo, sin renunciar sin embargo a su titularidad.

Pedro Velluti Murga, hijo de José María Velluti Zbikowsky y su hermana Olga firmaron, a mediados de los años 70, un documento en el que confirmaban la titularidad de la espada. Pedro pasó sus últimos años en Gijón, convaleciente de una grave enfermedad. Durante su estadía en Gijón, el matrimonio formado por Salustiano Fernández Suárez y Jacinta Méndez cuidó de él y éste les nombró herederos universales. Hasta ese momento, y dado que no tenía descendencia, lo único claro es que en el título le sucedería su hermana Olga; evidentemente, nada se había hablado de la Tizona.

Olga inmediatamente reclamó la espada y se inició un pleito que tenía como fondo los bienes materiales ligados a los títulos nobiliarios. En ese momento entra en juego el Estado Español representado por el Ministerio de Cultura siendo Ministra Pilar del Castillo, quien a modo de expropiación aprueba el Real Decreto 1414/ 2002, de 20 de diciembre. Desde ese momento La Tizona se encuentra, y puede verse, en el Museo del Ejército, en Madrid.

ÚLTIMO CAPÍTULO


En 2007 aparecen algunos informes encargados por el Ministerio de Cultura que no confirman de forma suficiente el origen de la Tizona, y este Ministerio retira su opción de compra por valor de un millón quientos mil euros.
Entran en escena otros pretendientes que siguen confiando en trabajos que sí confirman la autenticidad de la Tizona, como la Junta de Castilla y León, con la intención de llevar la Tizona cerca de la tumba del Cid, en Burgos.
Finalmente es la Comunidad de Castilla y León junto con la Cámara de Comercio e Industria de Burgos quienes en mayo de 2007 se quedan con la Tizona por un valor de un millón seiscientos mil euros.
Actualmente se encuentra expuesta en el Museo de Burgos.

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